El
Casual Day surge en los años 50 en las empresas norte-americanas. Su objetivo: generar un ambiente laboral más relajado (jerarquías más suavizadas y una comunicación más fluida) que ayude a incrementar la productividad del trabajador.
Esta estrategia se resume en una sola frase:
los viernes, no se tiene que ir con corbata a la oficina, una medida cada vez más popular al haberse comprobado que la libertad de indumentaria en el trabajo puede incrementar la productividad hasta en un 45%.
El C
asual Day llega a su apogeo con el auge de las
punto.com (1995-2000), empresas en las que lo
casual se amplia a toda la semana
(Casual Wear) acabando por derivar en un
'todo vale' (hay estudios en los que se concluye que las mujeres tendían a mostrar demasiada piel y los hombres a utilizar ropa arrugada y sin planchar) que acabaron cortando de raíz los departamentos de Recursos Humanos.
Así, surge el
Business Casual, un estilo con restricciones para ir a trabajar arreglado pero informal. Hay empresas que tienen un código más o menos rígido y otras que dejan la decisión en manos del buen juicio del trabajador. Una medida algo conflictiva ya que el buen juicio estético de una persona de veinticuatro años tiene poco o nada que ver con el de una de cincuenta. En líneas generales el
Business Casual aboga por un aspecto limpio y decoroso y las prendas más vetadas suelen ser:
- Los Blue jeans en general
- Blue jeans desgastados, rotos, rasgados...
- Las camisetas sin cuello o de tirantes
- Los pantalones cortos y las minifaldas
- Prendas que dejen ver la ropa interior, en especial los tanga
- Las gorras, zapatillas de deportes, chanclas o sandalias